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El altar de Día de Muertos en México

¿Qué distingue al altar de Janal Pixán?
En Yucatán, el altar de Janal Pixán conserva elementos propios de la tradición maya yucateca y suele presentar diferencias respecto a los altares de Día de Muertos más difundidos en otras regiones de México. La comida ocupa un lugar central, con platos regionales como el pib o mucbipollo, además de frutas y bebidas. También son habituales las fotografías, las velas, las flores y la presencia de una cruz, reflejo de la convivencia entre tradiciones mayas y cristianas.
La decoración floral también puede ser diferente. Mientras que en gran parte de México la flor más emblemática del Día de Muertos es el cempasúchil, en Yucatán pueden utilizarse flores locales como el x’pujuc, conocido también como amor seco y de tonos morados, y el x’tes, de color fucsia y forma de abanico. Estas flores aportan al altar una estética propia de la región y refuerzan la identidad yucateca del Janal Pixán.


La Catrina es una figura elegante con rostro de calavera que se ha convertido en uno de los símbolos más conocidos del Día de Muertos. Suele aparecer en desfiles, decoraciones y celebraciones. Representa una manera muy mexicana de mirar la muerte con humor, arte y memoria.
La flor de cempasúchil es una de las flores más representativas del Día de Muertos. Su color naranja intenso y su aroma se utilizan para decorar altares y ofrendas. Según la tradición, sus pétalos ayudan simbólicamente a marcar el camino de las ánimas.


El copal es una resina aromática que se quema durante algunas ceremonias y ofrendas. Su humo se relaciona tradicionalmente con la purificación del espacio y con la bienvenida simbólica a las ánimas. Su olor es muy característico durante estas fechas.
El papel picado es una decoración hecha con hojas de papel de colores recortadas con diferentes figuras. Se coloca en altares, casas y calles durante las celebraciones. Aporta color y movimiento y es uno de los elementos visuales más reconocibles del Día de Muertos.


El pan de muerto es un pan dulce tradicional que se prepara especialmente durante las celebraciones del Día de Muertos en muchas regiones de México. Suele colocarse en los altares como ofrenda y también se comparte en familia durante estas fechas.
Durante el Día de Muertos se organizan desfiles y procesiones en diferentes lugares de México. En Mérida, Yucatán, destaca el Paseo de las Ánimas, relacionado con el Janal Pixán. Las calles se llenan de altares, música, vestimenta tradicional y actividades culturales.

La comida de las ánimas
La comida ocupa un lugar fundamental. En los altares tradicionales yucatecos, los alimentos locales suelen adquirir un mayor protagonismo. Más que definirse por elementos comúnmente asociados con el Día de Muertos en otras regiones de México, como el pan de muerto o las calaveritas de azúcar, pueden incluir alimentos como el pib o mucbipollo, tamales, atole, pan de finados y xe’ek’, una preparación de jícama y cítricos.
El pib es probablemente uno de los alimentos más representativos de estas fechas en Yucatán y se prepara tradicionalmente mediante cocción bajo tierra.

Un altar con elementos propios

Los altares yucatecos tradicionales también pueden distinguirse por los objetos que se utilizan. Son comunes las jícaras y los recipientes de barro. Según una creencia tradicional, se evita utilizar recipientes de cristal porque las ánimas podrían asustarse al verse reflejadas.
Las velas también pueden comunicar a quién está dedicada la ofrenda: tradicionalmente se utilizan velas blancas para los adultos y velas de colores para los niños.
Las flores de Yucatán
En gran parte del centro de México, el cempasúchil es la flor más asociada al Día de Muertos. En Yucatán también pueden encontrarse flores silvestres locales que florecen durante esta época, como el xpujuc, conocido como amor seco, además de otras flores propias de la región.
Por eso, no todos los altares de Día de Muertos tienen exactamente los mismos colores, flores o decoraciones.

El biix: la despedida de las ánimas

La celebración no termina necesariamente el 2 de noviembre. Ocho días después puede realizarse el biix, cuando se vuelven a colocar alimentos, ofrendas y velas para despedir a las ánimas.
En algunas comunidades existe además el biix-mes, hacia finales de noviembre. Las velas colocadas en entradas y albarradas ayudan simbólicamente a indicar a las ánimas el camino de regreso.







